martes, 21 de junio de 2016

Cosas de mayores

Molestias, preocupaciones y miedos que se sienten (o se sienten más) cuando eres mayor: los ingresos y la manera de ganarte la vida, tus relaciones con los demás, la salud (física y mental) y la sencillez del fin, porque la vida tiene límites reales. Por cierto, el duelo en las limitaciones es como el jabón en el agua: permite llegar hondo para limpiar y saca el dolor. Me pregunto cuántos de nuestros problemas serán producto del pensamiento, e innecesarios, y cuántos no y necesarios, aunque visto así, todos son necesarios.

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sábado, 23 de enero de 2016

Esto no funciona

Nuestro sistema político carece de sentido porque está permanentemente divido por los partidos y sus ideales. Deambula por un camino marcado por la rigidez mental, el deseo imperioso del poder y la ausencia de amor y compasión por los individuos. Lo percibo al ver y escuchar a los líderes de las agrupaciones políticas, da igual si es a nivel nacional o local.

Los partidos como colectivo, anulan la capacidad de las personas para observar lo “que es”, al menos así ocurre con las que no ejercitan su propia conciencia o la tienen dormida. Cuando un miembro de la agrupación contradice a la plana mayor saltan las alarmas, aparece la preocupación por la imagen de debilidad y de falta de unión ante los medios de comunicación. Hay miedo a perder votos y que todo se desmorone. Pero ¿cuál es el sentido de estar unidos?

Piensa en la gente que te importa, en tu familia. Cuando uno de sus miembros necesita ayuda porque su situación es difícil, o cuando el problema os afecta a todos ¿os agrupáis por separado para encarar el problema? u ¿os sentáis todos para afrontar la situación? El instinto de protección, el amor y la compasión por los que nos importan no deja espacio para los ideales ni las ambiciones personales. Y está claro que juntos somos más fuertes que divididos, para entenderlo no hace falta nada extraordinario.

El sistema político está fragmentado porque así lo están quienes lo forman. El continuo deseo de gobernar representa sus ansias de poder. Cada líder está convencido de sus propuestas electorales y de la capacidad del partido para vencer, o se esfuerza por dar esa imagen. Defiende sus ideas y ataca las del resto de tal forma que su propuesta adquiere exclusividad: “es la mejor para gobernar”, o “soy el único que ve las cosas claras”. Su mente se rigidiza y se polariza su campo de visión, lo cual reduce la capacidad para observar otras opciones.

Pienso, honestamente, que es más sencillo actuar según nuestra naturaleza y trabajar unidos, aunque eso suponga una lucha tediosa para muchos, pues han de renunciar al deseo imperioso del poder.

martes, 29 de diciembre de 2015

“Je suis perdu”

Si hay algo que temo cuando viajo solo al extranjero, es sentirme perdido en un territorio desconocido. Cuando estoy desubicado y desorientado me siento más vulnerable y las alertas de peligro se disparan. Pero por otro lado, la idea de caminar despreocupadamente,  sin rumbo definido y abriéndome camino por dónde me place, lo encuentro una experiencia tan liberadora, que me resulta difícil resistirme.

Para encontrar y vivir tu propia aventura necesitas ser la causa y aceptar las consecuencias que generará tu decisión, así no estén todas bajo control.  Si sientes que te merecerá la pena, has de abrir la mente y exponerte. No hay más.

En este sentido, cuando fui a Marruecos, pensaba en él como el mejor escenario posible. Las medinas de algunas de sus ciudades son como un entresijo de estrechas calles laberínticas, dónde tiene lugar la actividad diaria del mercadeo de productos. La gente camina por las vías principales y las colma en las horas punta. Los carros tirados por hombres o burros irrumpen y se abren camino entre la gente con el grito de ¡balak, balak!

"Estás perdido y lo sabes". Algún lugar en la medina de Marrakech

Cuando me adentré por primera vez en la medina de Fez, había tantos estímulos a mi alrededor, que en cierto modo me sentía como los bebés al entrar por primera vez en un hipermercado. Recuerdo los montones de frutas sobre tablones de madera, los olores de las barbacoas dónde se asaba la carne de los bocatas callejeros y dónde se cocinaban los tajines. Las cabezas de camello colgadas en las carnicerías, los pollos enjaulados y el olor fétido de las curtidurías. Me fascinaban los puestos de especias, dónde la cúrcuma y el jengibre aromatizaban el ambiente cercano; y también el aroma fresco, y detectable desde varios metros, de los ramos de menta amontonados en carros, que la gente seleccionaba buscando los de mejor pinta. Las bandejas con tortas de pan tapadas por paños para mantener la humedad, apoyadas sobre la cabeza de quienes las llevaban hacia los hornos comunitarios.

Puerta Bab Bou Jeloud. Una de las principales de la medina de Fez.
Las carpinterías y los talleres de costura, las tiendas de productos artesanales para el cuidado personal, con el aceite de Argán como atrayente principal. Los puestos de artesanía del cuero, joyerías y tiendas minúsculas de vestidos de mujer. Las coiffeurs o peluquerías para caballeros. Los frecuentes ¡hello!, ¡my friend!, ¡amigo!, ¡eh, amigo! para captar tu atención y ofrecerte algún producto.

Tajine de ternera (escondida bajo las verduras).

Pero la verdad, no fue fácil moverse por allí. Al principio me costó salir solo a la calle, fue un choque cultural importante. Sentía que los prejuicios me provocaban bastante miedo, pero poco a poco fui animándome. En Fez me perdí dos veces seguidas en la medina y en Marrakech otra. Allí discutí con un falso guía que intentaba aprovecharse de mi desorientación y dinero; no le guardo rencor. Cuando viajaba en tren a una ciudad de la costa, me confundí en el trasbordo y tuve que bajarme en una estación,  coger un taxi (éramos ocho personas en un antiguo mercedes: cuatro delante y cuatro atrás) y dos trenes más para llegar hasta mi destino; pasé todo el santo día viajando con la inquietud de no saber muy bien dónde anda uno. Y seguro que, como muchos otros, durante los catorce días pagué bastante más por cosas que allí no costaban tanto. Así es Marruecos. Al final tenía tan abierta la mente que creo que habría acogido de buen grado un atraco, con su navaja hecha a mano y su voz intimidante, ¡todo muy local!


Sinceramente, me mereció mucho la pena. La gente que conocí, los paisajes que vi, la riquísima comida que degusté y el té a la menta. Me volví adicto a él. Las nuevas ideas con las que regresé, sobre mí, sobre otras personas y sobre otra cultura. Una experiencia muy enriquecedora.

Cascada en Ouzoud

sábado, 26 de diciembre de 2015

La belleza de lo cotidiano. El Wabi-Sabi



A veces el ritmo acelerado del día a día me atrapa y, aunque me gustaría, no encuentro ni un pequeño resquicio para el relax.

Hace poco oí hablar sobre el Wabi-Sabi: una corriente de pensamiento oriental que reclama la atención a la belleza imperfecta de objetos naturales, simples y cotidianos. La capacidad de observación es fundamental, porque se trata de apreciar algo que normalmente pasa desapercibido en el día a día. Además, estas sensaciones a las que uno llega pueden recogerse en un poema específico o “haiku”, también de origen oriental.

No podía dejar pasar la oportunidad de explorar tan exótica idea y me propuse hacer algún un ejercicio durante los próximos días. Ayer, cuando estaba en un bar tomando una cerveza, decidí poner toda la atención sobre mi palillo, y fruto de la concentración elaboré un bonito haiku que reza así:

Palillo entre los dientes sabor madera
Saciadas el hambre con jamón y la sed con cerveza
¡Coño, son las cuatro y en casa me esperan!



¡Os recomiendo practicarlo!  (。◕‿◕。)

viernes, 20 de noviembre de 2015

Todo cambia

Esta canción de Julio Numhauser es una invitación a mirar atrás, a contemplar la amplitud de nuestro pasado y su variabilidad con el tiempo. Emociona. Pienso en cómo he ido siendo todo lo que, exactamente, ahora soy: en la influencia de otras personas en mi percepción de la realidad; en el protagonismo transitorio de los pensamientos y las emociones, con los cuales he actuado consecuentemente; y en la cantidad de derroteros transitados y las marcas que sus huellas han dejado sobre mí.


Comparto esta bonita versión de Mercedes Sosa:

lunes, 20 de julio de 2015

Encuentros distintos con otras personas, o sobre el CS Spirit


Practicar Couchsurfing ha enriquecido algunos días de mi vida durante los dos últimos años y me ha beneficiado para siempre. Couchsurfing, o abreviadamente “CS”, es una red social donde conocer gente de un modo singular: alojando a una persona o siendo alojado en una casa. Está orientado a los viajeros, se ha extendido por casi todo el mundo y es gratuito[1]. Después de dar vueltas a la idea, me animé a registrarme por dos motivos:

lunes, 23 de febrero de 2015

Sobre la importancia de dar el primer paso, y un consejo para materializarlo.


Es habitual enfrentamos a situaciones que nos cuesta afrontar. Ya sea por simple pereza, por desconocimiento, por miedo, etc. es como si se levantara una barrera ante nuestro propósito. Quiero hablarte sobre este tema para compartir una idea que me está ayudando, al menos, a intentar hacer cosas con mayor frecuencia que antes se me hacían cuesta arriba.